diciembre 25, 2021 Itako – Mediums y Espiritistas de Japón

Itako – Mediums y Espiritistas de Japón

Dos veces al año, en un sitio sacrado del Budismo dentro del crater del volcán durmiente Monte Osore en Japón, es posible tener un contacto directo con el más allá. O al menos esa es la creencia que acompaña a las Itako, unas mediums cuyo origen se remonta a cientos de años pero se pierde en la niebla del tiempo. Y si bien su veracidad está puesta en duda, la realidad es que el sitio y las leyendas alrededor de las Itako, son extraordinariamente sugestivas, ya que el Monte Osore cumple las características visuales de un lugar para ubicar las puertas al más allás, con fuerte olor a azufre y vapor que brota de las rocas.

Regresando a las Itako, estas mediums que en su gran mayoría han sido ciegas, ofrecen sus servicios a los visitantes para servir de vínculo con sus difuntos, sean parientes o amistades directas, manteniendo cortas conversaciones. Como es de esperarse, esto se realiza a través de un elaborado ritual, sea para el momento del vínculo con los visitantes, como para iniciarse desde muy pequeñas en el mundo de las Itako.

Originalmente, las Itako eran mujeres ciegas que habían sido entrenadas en el “arte” del espíritismo desde muy pequeñas. En la antigüedad, muchas personas creían que el nacer ciegas era una muy mala señal y podría traer desgracias. Los familiares de dichas niñas que nacían ciegas no sabían que hacer con ellas, y obviamente no querían que murieran. Una opción que tenían, aunque no era lo ideal, era darlas a las Itako para que ellas cuidaran de sus hijas y en cierto modo, aprendieran un oficio que les daría sustento por el resto de sus vidas.

No se conoce todos los detalles de la iniciación y educación que recibían las Itako en la antigüedad, pero se cree que comprendía de varios años de estudio y preparación que culminaban en una prueba complicada de “conexión” con un espíritu, que sería su fuente de “poder”. Si la candidata a Itako falla dicha prueba, tendría que retirarse a las montañas para morir en soledad.

Resulta sorprendente que en una sociedad ultra moderna, altamente tecnológica, y en muchos sentidos poco “religiosa”, pueda seguir existiendo el concepto de las Itako en modo activo. Y es que no solo han sobrevivido a una sociedad que ha cambiado radicalmente, si no incluso el gobierno trató activamente de “deshacerse” de ellas durante diferentes momentos históricos. Incluso el templo Budista Bodai-ji, que se encuentra en el Monte Osore, donde las Itako se congregan dos veces al año, se distancia en modo absoluto de ellas, recalcando que no tienen relación alguna y que no apoyan esta creencia. Aunque a la vez, toleran su presencia en dichos días.

Entre sus visitantes no solo se encuentran fervientes creyentes de la capacidad de las Itako de comunicarse con sus difuntos, también hay muchos curiosos, investigadores e incluso reporteros. Para los curiosos esto resulta una experiencia divertida, en modo similar a quien va a Disneyland para pasar un buen rato con sus amigos; algunos van con la sólida idea de demostrar que son charlatanas; no faltan los que si bien no son creyentes, les queda dudas sobre lo que acaban de experimentar. Y es que abundan los relatos que perjuran que la Itako fue increíblemente acertada, o que pudieron ver a través de su engaño o prueba en su intento de demostrarlas charlatanas, o incluso que superaron pruebas que resultarían casi imposibles.

En cualquier modo, existe un cierto fascine por lo esotérico, por entrar en contacto con el más allá, que logra mantener viva una “profesión” bastante particular.

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